Chasquidos al abrir la boca, dolor al masticar, dientes apretados al despertar, dolores de cabeza sin causa aparente... Son molestias muy frecuentes y muchas veces tienen un origen común: la articulación temporomandibular. Y, aunque no lo parezca, la fisioterapia tiene mucho que decir aquí.
Qué es la ATM y por qué da problemas
La articulación temporomandibular (ATM) es la que une la mandíbula con el cráneo, y es la responsable de que puedas abrir y cerrar la boca. La usas constantemente: al hablar, al comer, al tragar.
Por eso, cuando algo no funciona bien en ella, las consecuencias se notan en la calidad de vida. La ATM puede generar dolor, ruidos, bloqueos o limitación al abrir la boca. Y como interviene en funciones tan básicas, sus problemas tienden a hacerse muy molestos.
Bruxismo: cuando el estrés llega a la mandíbula
El bruxismo —apretar o rechinar los dientes, a menudo de forma inconsciente y durante el sueño— es uno de los problemas más comunes asociados a la ATM.
Detrás del bruxismo suele haber estrés y tensión. La musculatura de la mandíbula está muy conectada con el estado de alerta del cuerpo, así que en épocas de tensión apretamos sin darnos cuenta. La fisioterapia no elimina el estrés, pero sí trata sus consecuencias: la musculatura masticatoria sobrecargada, el dolor y la pérdida de función de la articulación.
Síntomas que no parecen de la mandíbula (pero lo son)
Lo más engañoso de los problemas de ATM es que muchas veces el síntoma aparece lejos de la mandíbula. Es habitual que se manifiesten como:
• Dolores de cabeza y tensión en la zona facial o las sienes.
• Dolor o rigidez en el cuello: la ATM y la columna cervical están directamente relacionadas.
• Sensación de oído taponado o molestias en la zona del oído.
• Dolor al masticar que se confunde con un problema dental.
Por eso, ante una molestia cervical persistente o cefaleas recurrentes, merece la pena valorar también la ATM.
Qué puede hacer la fisioterapia
El abordaje fisioterapéutico de la ATM nunca se centra solo en la mandíbula. Valoramos la articulación, la musculatura masticatoria y facial, la zona cervical y la postura, porque todo está conectado.
El tratamiento combina terapia manual sobre la ATM y la musculatura asociada, trabajo de la zona cervical cuando es necesario y pautas para reducir la sobrecarga en el día a día. Si hay un tratamiento odontológico de por medio —ortodoncia, extracciones, intervenciones largas—, lo tenemos en cuenta, porque también puede influir.
Cuándo acudir al fisioterapeuta
Conviene valorar la ATM si notas dolor o chasquidos al abrir la boca, dificultad o bloqueos al masticar, si aprietas o rechinas los dientes, o si arrastras cefaleas y molestias cervicales que no terminan de resolverse.
Como en casi todo, cuanto antes se valore, más fácil es evitar que el problema se instale. Una valoración a tiempo puede ahorrarte meses de molestias.
Preguntas frecuentes
¿La fisioterapia cura el bruxismo?
La fisioterapia no elimina el estrés que suele estar en el origen del bruxismo, pero sí trata sus consecuencias: relaja la musculatura sobrecargada, alivia el dolor y mejora la función de la articulación. Suele combinarse bien con la férula de descarga.
Tengo dolor de cuello, ¿puede venir de la mandíbula?
Sí, es muy frecuente. La ATM y la zona cervical están directamente relacionadas, así que valoramos ambas siempre que aparece un problema en una de ellas.
Llevo ortodoncia y me duele la mandíbula, ¿es normal?
Los tratamientos odontológicos prolongados pueden alterar la ATM. Cierta molestia puede aparecer, pero si el dolor persiste conviene valorarla. Tenemos en cuenta el tratamiento dental en nuestro abordaje.
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Tratamos el dolor de mandíbula, el bruxismo y su relación con la zona cervical, en Toledo.